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Wilt Chamberlain, el hombre de los 100 puntos (parte 2)

22 noviembre 2009

VOLVAMOS A CHAMBERLAIN…

En su primera temporada dejó claro que dominaría la Liga como nadie lo había hecho hasta la fecha. Fue líder en anotación con 37.6 puntos y capturó 27 rebotes por partido, siendo nombrado, lógicamente, MVP de la temporada y rookie del año. La lástima fue que los Warriors siempre caían derrotados antes de llegar a las Finales de la NBA por Boston Celtics, esos Celtics que consiguieron 11 campeonatos en 13 temporadas.

Él era un portento de la naturaleza. En la segunda temporada como profesional promedió 50.4 puntos, y en esa misma temporada jugó 48.5 minutos por partido (ambos récords absolutos de la NBA). Disputó todos los minutos de todos los partidos, incluyendo prórrogas sin ser nunca expulsado por faltas. Sólo se perdió ocho minutos en toda la temporada.

LA NOCHE DE LOS 100

El 2 de marzo de 1962 (ya en su tercera temporada), en una victoria sobre los Knicks por 169-147 en el Hersheypark Arena en Hershey, Pennsylvania, Wilt Chamberlain hizo la mayor hazaña individual realizada por un jugador de baloncesto en la historia: anotó nada más y nada menos que 100 puntos (59 en la segunda mitad).

Chamberlain y sus 100 puntos

De hecho, se dice que Chamberlain anotó la última canasta a falta de 46 segundos para el final, pero ya no había nada que pudiera hacer parar a la muchedumbre sobre la cancha de juego. Debido a que el partido no fue televisado, no existen imágenes ni vídeos del mismo, aunque sí una grabación de audio de la emisión de radio del partido.

Chamberlain firmó un 36/63 en tiros de campo y un 28/32 en la línea de tiros libres; algo notable ya que Wilt durante su carrera sólo anotó un 51.1% de los tiros libres que intentó. Hay que recordar que por entonces no existía la línea de tres puntos. Chamberlain inicialmente dijo que se sentía “avergonzado” de esas estadísticas, por haber lanzado 63 veces a canasta y conseguir anotar “solo” 36 tiros.

Para hacernos una idea de la magnitud de su logro tres jugadores de los Knicks sobrepasaron la treintena de puntos en ese encuentro, pero de todas maneras, ni juntando todos esos puntos superaban la hazaña individual de Chamberlain.

El técnico de los Chicago Staleys, Jim Pollard, tras el partido resumió la manera de pensar de la NBA acerca de Chamberlain y su estilo: “Han creado un monstruo. No es más que una máquina anotadora. El propósito del deporte no es anotar puntos. El propósito es ganar”. Eso se lo han echado en cara en numerosísimas ocasiones ya que por mucho que tenga más de 50 récords individuales solamente pudo conseguir dos anillos de la NBA.

Temporadas más tarde en parte para dejar atrás la reputación que adquirió esa noche en marzo en Hershey, Chamberlain encabezó la NBA en asistencias con más de ocho asistencias por partido (primer y único pívot que lo ha conseguido en toda la historia).

Al final de su carrera consiguió un amplio palmarés: fue nombrado en cuatro ocasiones “MVP de la NBA”, siete veces en el quinteto ideal de la liga y lideró a los Sixers(1967) y a los Lakers (1972) a ganar títulos. Acabó su carrera con más de 31000 puntos (30.1 de media), más de 23000 rebotes (22.9 de media) y un sinfín de récords individuales.

UN GIGANTE INCOMPRENDIDO

Sin embargo, Chamberlain pese a sus récords no era el preferido de los aficionados de la NBA. Él era el gigante malo. “Nadie aclama a Goliath” expuso una vez. Fue un Goliat que siempre ganó a David y que al final de su carrera comprendió que por mucho que intentara hacer amigos entre los aficionados siempre sería visto como el gigante malo opuesto a la bondad con la que la Liga aclamó a Bill Russell, su gran contrincante de Boston y de la dinastía de los Celtics. Chamberlain dolido en su orgullo por la atención que recibió Russell, su gran rival de Boston, un día atrapó 55 rebotes en un partido contra los Celtics.

Aparte de todo esto, escribió un libro autobiográfico A view from above que creó mucha controversia en EE.UU al afirmar que se había acostado con más de 20.000 mujeres (unas 1,2 mujeres al día desde los 15 años) de las que asegura que procuraba no estuviesen casadas. Además ya retirado quiso aprovechar su fama y protagonizó un papel secundario en la película Conan El Destructor, de Arnold Schwarzenegger.

El 12 de octubre de 1999, Wilton Norman Chamberlain murió a causa de un ataque al corazón mientras dormía en su residencia de Los Angeles. El mundo del básquet perdió así a una de sus grandes figuras, un talentoso jugador que amó la competencia y que nunca se marcó límites, y que además de su presencia intimidante (2,16 metros) se destacó por sus versátiles movimientos y una llamativa agilidad; y fue tal su contribución al juego, que justamente por él tuvieron que modificar varias veces las reglas. Pero lo más importante de todo, es que fue y probablemente será, el único jugador que le pueda discutir el trono de todos los tiempos al legendario Michael Jordan.

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Wilt Chamberlain, el hombre de los 100 puntos (parte 1)

21 noviembre 2009

Entre hoy y mañana hablaremos de la figura más dominante de la historia de la NBA: Wilt Chamberlain, un jugador que hizo cambiar el estilo de juego e incluso las reglas del mismo.

“Mi verdadero deporte es el fútbol americano” con estas palabras contestaba a la prensa después de anotar 100 puntos en un partido.

Wilt Chamberlain (2.16m) durante su juventud no tenía claro a qué deporte dedicarse. Él era muy completo y un gran competidor: Llegó a saltar 1,98 en salto de altura, a correr las 440 yardas en 49,0 segundos, las 880 yardas en 1:58.3, lanzar el peso a 16,27 metros y a saltar en salto de longitud 6,70 metros. No obstante, en séptimo grado descubrió el baloncesto y se dio cuenta enseguida que era un deporte ideal para él.

A día de hoy si preguntas a los aficionados de la NBA quien ha sido el jugador más dominante de la historia pocos tendrán dudas: Wilt Chamberlain. Ahora se añoran los saltos y malabarismos con el balón de Michael Jordan, pero hubo un tiempo en el que el vacío en la cancha tras su despedida del baloncesto (temporada 1972-1973) fue aún mayor que el que ha dejado el escolta de los Chicago Bulls.

Su llegada a la NBA

Chamberlain es todo un mito para los Globetrotters

No empezó a jugar al baloncesto hasta que cumplió los quince años, lo que no le impidió convertirse rápidamente en una estrella en el High School. En su año senior anotó 800 puntos en los primeros 16 partidos y fue nombrado All-American. Consiguió un total de 2.252 puntos en su carrera en el instituto, promediando 37,4 puntos por partido. Tras completar su formación, más de 200 universidades se interesaron por sus servicios. Pero se decidió finalmente por la universidad de Kansas donde jugó dos años, siendo nombrado All-American en dos ocasiones.

En 1955, la NBA creó un draft territorial que permitía a un equipo reclamar el jugador de una universidad local. Gottileb, uno de los fundadores de la NBA, argumentó que Chamberlain había crecido en Philadelphia y como no había equipos de baloncesto de la NBA en Kansas, Los Philadelphia Warriors ejercieron su derecho territorial, siendo la única ocasión en que un jugador fue para una selección territorial por sus raíces pre-universitarias.

Despues de jugar un año con los Harlem Globetrotters Chamberlain vistió el uniforme de Philadelphia en la temporada 1959-60. El mundo del baloncesto esperaba ansiosamente su nueva estrella y Wilt no decepcionó, en su primer partido, contra los Knicks de Nueva York, Chamberlain encestó 43 puntos y capturó 28 rebotes.

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Kobe Bryant sigue en busca de la perfección

8 noviembre 2009

Allá por el año 1984 cuando Chicago Bulls escogieron a un joven y desgarbado escolta llamado Michael Jordan nadie se podía imaginar lo importante que llegaría a ser para la historia de este deporte. La historia de Jordan la conocemos todos: 6 anillos, títulos individuales por doquier, tres retiradas, tiros decisivos y un inmenso legado de jugadas para el recuerdo. Él es considera por unanimidad cómo el mejor jugador de baloncesto de la historia, la perfección.

Hubo un tiempo atrás en el cual los niños querían ser Magic Johnson, Larry Bird, Julius Erving (el propio Jordan quería ser como él) y un largo etcétera. Ese elenco de jugadores aportaban muchas cosas distintas al juego, no obstante, con la retirada del escolta de los Bulls los niños sólo querían ser como él. De esas nuevas generaciones aparecieron distintos herederos del maestro, los nuevos Jordan. Jugadores como Harold Miner, Grant Hill, Vince Carter, Tracy McGrady…con distinto éxito pero ninguno cerca de la figura del escolta de los Bulls. Hasta que apareció Kobe Bryant. Aire fresco para la figura del heredero de Jordan.

Bryant no es un heredero cualquiera de Jordan

Él era un chico hecho en Italia con una mentalidad durísima e hijo de una leyenda del baloncesto en Europa, Joe Bryant. Kobe apareció en la NBA en el draft de 1996 en el cual fue seleccionado por los Charlotte Hornets, equipo al que se negó a ir y lo traspasaron a Lakers a cambio del pívot serbio Vlade Divac. El escolta nacido en Philadelphia venía de ser el máximo anotador de la historia de su instituto (por encima incluso de Wilt Chamberlain) y ganador de todos los premios individuales que se podían ganar. Eso le llevó a desestimar una oferta de Duke para competir en la liga universitaria y dar el salto directamente a la NBA.

Sus primeros años fueron muy duros para él. Pocos minutos y los ojos de un país entero juzgándole a cada instante tenían al joven Bryant algo nervioso. Sin embargo, a cada vez que tenía la oportunidad de mostrar que él no era un simple heredero de Jordan lo demostraba: Estrella en el partido de Rookies, ganador del concurso de mates, y seleccionado para el All Star en su segunda temporada siendo el jugador más joven en la historia que lo lograba eran algunas de sus credenciales. Sin embargo, era muy discutido. En su tercera temporada explotó con 19,9 puntos de media y su equipo ese año no llegó ni a las Finales de Conferencia, Bryant estaba en la picota. Sus detractores le tachaban de chupón, engreído, niñato y otras muchas cosas; sin embargo, Kobe no se vino abajo.

La temporada siguiente se produjo el gran cambio en Los Ángeles, llegó Phil Jackson, el entrenador que había llevado a la gloria a Michael Jordan. Y con él empezaron a caer títulos: 3 anillos consecutivos, y Bryant comenzaba a dar sus primeros pasos Jordanescos aunque todavía no era la estrella absoluta de ese equipo, ese equipo estaba liderado por Shaquille O’neal, posiblemente el pívot más determinante desde la retirada de Wilt Chamberlain.

Después de esos tres años de bonanza comenzaron a torcerse las cosas para Bryant. La siguiente temporada no ganarían el anillo. Para redimirse los Lakers ficharon a los ya veteranos Gary Payton y Karl Malone, dos futuros Hall of Fame, formando así uno de los mejores quintetos de la historia del baloncesto. Sin embargo, se convirtió posiblemente en el quinteto con más grandes egos. Ese equipo perdió la Final ante Detroit y comenzó la guerra interna entre O’neal y Bryant, que acabó con Shaquille O’neal en Miami. Bryant no salió bien parado de esa situación, aunque logró quedarse en Lakers quedó como el malo de la historia y además estaba en juicio por abuso sexual de una joven, cosa que empeoró más todavía su imagen. Mientras O’neal se encargaba de ganar el anillo con Miami. Phil Jackson también abandonó el barco y criticó duramente a Bryant en uno de sus libros. Eran los peores momentos de la vida del escolta angelino, pero no se rindió.

Kobe en esos momentos ya no luchaba contra las marcas de Jordan, él luchaba contra la gente. Quería demostrarle a todo el mundo que él era el mejor. Más de 35 puntos de media en una temporada y partidos de auténtica locura como los 62 puntos ante Dallas o los 81 ante Toronto (segunda mejor marca de la historia) deslumbraban la grandeza de Bryant, pero ni hacían mejorar mucho su imagen de chupón, ni conseguían que su equipo fuera competitivo.

Las nubes negras parecieron disiparse cuando Phil Jackson volvió e hizo las paces con Shaquille O’neal. Su fama se recuperaba y volvía al camino que estaba destinado. Perseguir la sombra de Jordan. El lavado de cara fue tal que se cambió de número del 8 al 24. Bryant en su afán de hacer records ganó su segundo titulo de máximo anotador finalizando la temporada con 10 partidos por encima de los 50 puntos, hecho que ni el propio Jordan había conseguido, sólo Wilt Chamberlain.

Pau Gasol, el "socio" que necesitaba Bryant

En la temporada 2007-2008 Bryant recibió la mejor noticia de su vida: Pau Gasol había fichado por los Lakers. El escolta se consagró con el MVP y consiguieron llegar hasta la Final de la NBA, que perdieron en un duelo retro ante Boston Celtics, recordando Finales de los 80 entre Magic y Bird. Sin embargo, ese golpe fue el último obstáculo para que Kobe se convirtiera en leyenda, la temporada siguiente ayudado por un gran Pau Gasol consiguió su objetivo: conseguir un anillo siendo él el actor principal.

El pasado viernes se convirtió en el jugador más joven en llegar a los 24.000 puntos, y es que Kobe Bryant se ha propuesto cambiar la historia de la NBA. Todavía le quedan unas cuantas temporadas en la liga para subir escalones en las distintas estadísticas históricas y para ganar unos cuantos anillos más. Cuando se retire posiblemente los niños ya no quieran ser el nuevo Jordan, y sí el nuevo Kobe.

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