Esta madrugada Zach Randolph (Memphis Grizzlies), uno de los mejores jugadores a la hora de hacer estadísticas en la NBA, ha completado un partido de ensueño. Si ya en un partido normal es capaz de hacer buenos números, después de un partido sensacional salen estadísticas que asustan: 32 puntos, 24 rebotes (9 ofensivos), 3 asistencias, 1 robo, 1 tapón en 43 minutos para la victoria de Memphis 102-96 frente a Denver Nuggets.
Randolph está realizando una gran temporada en Memphis
Exhibiciones como esta hemos tenido ya unas cuantas durante la temporada, veamos las más espectaculares:
Diez días antes Lebron James realizó una de sus tantas exhibiciones sobrehumanas, posiblemente la más estratosférica de la temporada, sin embargo, su equipo no ganó contra Memphis (111-109 a favor de los Grizzlies). Gran parte de culpa la tuvo Zach Randolph con 32 puntos y 14 rebotes, no obstante, los números de Lebron James son dignos de citar: 43 puntos, 13 rebotes, 6 asistencias y 1 tapón en 45 minutos.
Del mismo Draft que Lebron James otro jugador que este año está a un nivel superlativo:Carmelo Anthony (Denver Nuggets). Su mayor muestra la dio ante los New York Knicks el pasado 27 de Noviembre. Denver ganó 128 a 125 y Carmelo se coronó con 50 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias en 46 minutos.
Ese partidazo de Carmelo posiblemente seria la mayor exhibición anotadora de la temporada si no fuera por un joven rookie que parece luchar contra la historia y los records.Brandon Jennings (Milwaukee Bucks) no para de sorprender a la gente por su nivel mostrado. En apenas tres meses se ha instalado en la elite y ha sido capaz de hacer auténticos partidazos. Pero si hay que quedarse con uno, ese es el partido que de momento ya le hace pasar a la historia. 14 de Noviembre de 2009, Milwaukee Bucks 129 Golden State Warriors 125, nada nuevo bajo el sol si no fuera porque un rookie había hecho una locura, ¿o una genialidad? Brandon Jennings acabó el partido con 55 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias en 41 minutos. Lo dicho inaudito.
Y para acabar, posiblemente la primera gran actuación individual que vimos esta temporada. El ahora lesionado Kevin Martin (Sacramento Kings) sorprendía a todos la madrugada del 2 de Noviembre en un partido entre los Kings y los Grizzlies (Randolph casualmente también rondaba por ahí esa noche y firmó buenos números: 30 puntos y 16 rebotes) con un vendaval ofensivo: 48 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias, 4 robos y 1 tapón en 52 minutos.
Martin estaba anotando 30.6 puntos hasta su lesión
Los New York Knicks son probablemente uno de los equipos más conocidos tanto dentro como fuera de Estados Unidos. El mítico Madison Square Garden ha visto las hazañas y fracasos de un equipo poco laureada en cuanto a campeonatos (posee únicamente dos títulos). Nunca faltaban a una cita con los playoff, hasta que llegados a un día en el siglo XXI cambió la historia.
Pat Ewing, estrella de los Knicks en la década de los 90
Empezamos desde la temporada 98-99. Los Knicks llevaban mucho tiempo llegando a la post-temporada, aunque siempre caían en primera o segunda ronda. Este año iba a ser diferente. De la mano de la estrella del equipo, Patrick Ewing, y de otros jugadores ilustres como Allan Houston, Latrell Sprewell o Marcus Camby consiguieron ganar la final de conferencia contra unos Pacers liderados por Reggie Miller. En la lucha por el anillo se midieron a los San Antonio Spurs, liderados por David Robinson y un joven talento llamado Tim Duncan. Demasiado equipo para ellos, otra oportunidad perdida.
A partir de aquí empieza la debacle. Al año siguiente decidieron prescindir de Pat Ewing que fue traspasado, y a esto se le unió seguidamente la renuncia del entrenador Jeff Van Gundy (hermano de Stan Van Gundy, actual entrenador de Orlando Magic). Pese a esos contratiempos consiguieron llegar a los playoff, eso sí con bastante sufrimiento, y ese iba a ser el último año que lo conseguirían.
Esos grandes jugadores que habían conseguido llevar a los Knicks a las finales poco a poco fueron abandonando “La Gran Manzana”: Sprewell se fue rumbo a Minnesota para formar pareja con Kevin Garnett en busca del anillo, Camby cambió de conferencia rumbo a Denver, y Houston mermado por las lesiones se tuvo que retirar. Por aquel entonces llegó Isiah Thomas (ex jugador de Detroit Pistons y entrenador de Indiana Pacers) a la franquicia para ejercer de general manager del equipo y comenzó el show de contrataciones de dudosa procedencia, dando una cantidad de dinero increíble a jugadores que aun no han explotado en la liga. Lo único decente que consiguieron traer fue Stephon Marbury y Zach Randolph, dos rebeldes en un equipo muy desestabilizado. Solo consiguieron ser el equipo con mayor presupuesto de la NBA que no conseguía acceder a los play offs.
En 2008 llegó Mike D’Antoni (ex entrenador de unos increíbles Phoenix Suns liderados por Steve Nash) para sustituir a Isiah Thomas como general manager y entrenador. Él simbolizaba el cambio, venía para dar otro color al equipo y cambiar la forma de jugar. Y lo consiguió, aunque no como él quería. El juego rápido de ataque con muchos tiros como el que ofrecía con los Phoenix se volvió en su contra. Los tanteos muy elevados no les favorecían en nada, ya que una defensa pésima les hacía perder la mayoría de partidos. Si a eso le sumamos que no gozan de un referente ofensivo claro no consiguen esa solidez para conseguir ganar más partidos. En la actualidad, los referentes son David Lee, Nate Robinson, Wilson Chandler y Al Harrington, jugadores muy irregulares e insuficientes para conseguir algún logro.
Parece que los Knicks sigue en busca del rumbo que perdió hace ya unos años. Y se aferran como un clavo ardiendo a la progresión de Danilo Gallinari y del agente libre estrella que puedan conseguir el próximo verano dónde jugadores de la talla de Lebron James, Dwayne Wade o Chris Bosh acaban contrato. Habrá que esperar a ver qué sucede y mientras tirar del carro con lo que tienen.
Cleveland Cavaliers y Boston Celtics disputaron ayer el partido inaugural de la temporada, una vuelta al colegio en toda regla. El primer día de colegio empezó con un Lebron James y un Shaquille O’neal atentos que parecieron llegar con los deberes hechos. Y lograban marcharse en el marcador con un 19-5 fulgurante antes de que llegara el primer tiempo muerto. Shaquille estaba siendo el dueño y señor de la zona y Lebron se estaba divirtiendo por fuera, mientras que parecía que todavía no había llegado nadie a clase de los de Boston. Después de ese primer tiempo muerto se iniciaron las rotaciones, Zydrunas Ilgauskas entró por Shaq para liderar el equipo B de Cavaliers y parecía que Boston llegaba por fin al partido de la mano de su base Rajon Rondo. Sin embargo, James, el abusón de la clase, realizó la jugada de la noche al humillar al base de los Celtics con un impresionante tapón cuando éste se disponía a rubricar con un mate un rápido contraataque de Boston cortando por lo sano cualquier tipo de reación visitante. El profesor de los Cavs. Mike Brown, sacó antes de finalizar el cuarto a Ilgauskas y Shaquille juntos a la palestra para enseñar al resto de compañeros cual era el camino a seguir, no obstante, la táctica no surtió efecto. Boston llegó al final del primer período sólo 7 puntos abajo (28-21), los Cavaliers no habían aprovechado la ocasión de abrir hueco en el marcador.
El segundo cuarto empezó con los no habituales en pista, Lebron James despistado hablando con el público en el banquillo y el entrenador de Boston Doc Rivers siendo entrevistado por la prensa mientras el partido estaba en juego. Cosas de la NBA.
La segunda unidad de Boston tomó el mando del partido liderados por un repetidor de lujo, Rasheed Wallace, y con el pillo de la clase Marquis Daniels que consiguieron poner a su equipo por delante por primera vez en el partido (32-34 min. 18). Los suplentes de los Cavs defraudaron y Mike Brown devolvió al quinteto inicial a pista. James volvió al parqué generoso y repartió tres asistencias consecutivas a sus compañeros. Sin embargo, Boston tenía al “empollón” de Ray Allen que contestaba con puntos a todo lo que le proponía la defensa de los Cavs.
Al descanso se llegó con un marcador 45-51 a favor de los de Massachusetts que habían conseguido responder a la novatada inicial de Cleveland. El partido estaba siendo entretenido con los altibajos habituales después de un verano tan largo. Boston iba arriba en el electrónico y, sin embargo, Kevin Garnett, su mejor alumno, todavía no había dicho nada (sólo 4 puntos al descanso y un -10 de Boston con él en pista).
A la vuelta del patio sólo Lebron parecía estar atento por parte de los Cavaliers y los de Boston tomaron una ventaja considerable (47-61) que a posteriori sería inalcanzable para los chicos de Mike Brown. Kevin Garnett y Paul Pierce se pusieron la bata de trabajar e hicieron los deberes: anularon totalmente a Shaquille O’neal y superaron en todo momento las variantes defensivas de Cavaliers.
Con la vuelta de las segundas unidades ya casi al final del tercer cuarto el partido perdió ritmo. Esta vez los suplentes de los Cavs aguantaron el empuje de Boston y no pasó lo mismo que en la primera mitad. Gran parte de la culpa la tuvo Mo Williams que disputó sus mejores minutos en ese tercer cuarto con 6 puntos.
Con un 72-65 se llegó al último cuarto dónde todos se jugaban las notas. Aún con las segundas unidades en el parqué se vivió un duelo casi individual entre Rasheed Wallace, por parte de Celtics, y Zydrunas Ilgauskas, por parte de Cavs, que intercambiaron canastas hasta la vuelta a pista de los titulares. Entonces aparecieron los más listos de la clase para decidir el encuentro: Kevin Garnett comenzó a dominar la zona ante un Shaquille O’neal desaparecido por completo en esta segunda parte, Paul Pierce anotaba todo lo que pasaba por sus manos en los últimos minutos y Lebron James aguantaba a base de genialidades a Cleveland en el partido. Sin embargo, el esfuerzo de James no tuvo su premio y no consiguió en ningún momento bajar la renta de los de Boston. A falta de 15 segundos dos tiros libres de Paul Pierce certificaban la victoria 89-95 del equipo de Doc Rivers frente a unos Cavaliers que no supieron hacer valer el factor campo.
Las notas finales de este primer día de clase son importantes pero no concluyentes: Boston un merecido notable al haber conseguido imponer su leyenda, la de ser un EQUIPO con mayúsculas. Cleveland, por su parte, un necesita mejorar, del que sólo se salva un Lebron James muy por encima del resto con 38 puntos. De los nuevos destacar a Rasheed Wallace que demostró saber ganarse a los profesores, y a tener en cuenta a O’neal que sigue condicionando mucho el juego rival, pero que cada vez aguanta menos tiempo en pista pese a estar más delgado.
Lakers 99-92 Clippers: Los Ángeles Lakers ganan con el automático puesto y sin Pau Gasol. Kobe Bryant (33 puntos) y un Bynum que hizo lo que quiso en la zona fueron suficientes para ganar a los Clippers en un partido sin apenas historia. Estadísticas
Blazers 96-87 Rockets: Portland derrotó a unos Rockets sin juego interior. Oden y Przybilla cogieron 22 rebotes entre los dos, casi tantos como Houston (32).Estadísticas
Mavericks 91-102 Wizards: El retorno de los “lesionados” Gilbert Arenas (29 puntos y 9 asistencias) y Brendan Haywood (7 puntos y 10 rebotes) dan vida a Washington ante unos Mavericks sin alma donde sólo se salvo el de siempre: Nowitzki (34 puntos).Estadísticas